Semana 2. La consolidación de la independencia

 

En la sesión anterior vimos que la invasión napoleónica en 1808 a la península española precipitó la crisis de la monarquía hispánica. En ausencia del rey -que fue hecho prisionero de Napoleón- se reunieron las Cortes con diputados americanos y peninsulares y dieron forma a la Constitución de Cádiz en 1812. Los seguidores de Miguel Hidalgo y Costilla dieron forma a la Constitución de Apatzingán, inspirada en la española, pero nunca entró en vigor. El sistema representativo liberal duró solo dos años. En 1814 Fernando VII restableció la monarquía absolutista en la península y en América.

En esta sesión veremos que en el periodo de 1808 a 1821, los liberales de España y Nueva España colaboraron con la finalidad de transformar la monarquía compuesta española (composite monarchy) en un Estado nacional moderno confederado., realidad que permitió el tránsito a una república federal en 1824.

 

El retorno al régimen constitucional


Al comenzar 1820 las provincias de Rio de la Plata son independientes y sus ejércitos amenazan el Perú. Simón Bolívar controla enormes regiones de Nueva Granada y avanza hacia Caracas. En contraste, Centroamérica, el Caribe y La Nueva España se mantienen leales a Fernando VII.[1]

En Cádiz, Rafael Riego, un teniente que debía embarcarse para sofocar a los sublevados en Río de la Plata, el 1 de enero de 1820 se pronuncia con su batallón exigiendo se restablezca la constitución española de 1812. Los levantamientos se extienden por la península y varias ciudades --como en 1808-- forman juntas soberanas que proclaman la Constitución.[2]

 En el Palacio de las Cortes de Madrid, actualmente edificio del Senado, Fernando VII juró la Constitución española de 1812 en 1820.

Fernando VII jura la Constitución de 1812.

El Palacio Real de Madrid es rodeado por una gran multitud el 7 de marzo de 1820, esa misma noche Fernando VII jura la carta gaditana. Tres días después, promulga el Manifiesto del rey a la Nación española en el que afirma “Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”. El movimiento liberal ha triunfado. Es indispensable y urgente reestablecer las instituciones constitucionales en la península y en América. 

En abril de 1820 las autoridades metropolitanas comunican a virreyes y capitanes generales que promulguen la constitución gaditana y se reestablezcan las instituciones que de ella derivan. La proclama del rey a sus súbditos americanos La proclama se acompaña de instrucciones reservadas que ordenan a las autoridades un cese del fuego unilateral y buscar una tregua con los rebeldes, a los que se les ofrecerá mantener el mando de sus provincias, pero subordinadas a las autoridades españolas. Esta orden reconoce a Simón Bolívar y a Bernardo O´Higgins como gobernantes de regiones independientes.[3]

Elección a Cortes. Una escuela política

Al restablecerse la Constitución de inmediato se sigue el proceso electoral para elegir a los distintos cargos de representación popular, proceso que sirve de una auténtica escuela política en la que se mantiene ocupada la población entre junio de 1820 y marzo de 1821, arraigando la representación liberal entre muy amplios y diversos sectores de la población novohispana. Tras las elecciones para elegir diputados a las Cortes, éstas quedan instaladas en julio de 1821.[4]

El proyecto autonomista

En 1814 el gobierno autoritario de Fernando VII orilló a los liberales a la clandestinidad. Desde 1808 con la invasión napoleónica se organiza un amplio grupo heterogéneo y clandestino, los autonomistas. Formado por la élite novohispana son nobles, eclesiásticos, grandes magnates, sus fortunas descansan en sus empresas mineras, comerciantes transoceánicos, profesionistas e intelectuales, que residen principalmente en la ciudad de México.[5] Este grupo se caracteriza por luchar por su representación, después conspiran para establecer un gobierno propio en 1809-1810, algunos de ellos colaboran estrechamente con la insurgencia y todos buscan el poder político en las elecciones de 1812, 1813, 1814 y 1820-1821. Es un grupo que primero luchó por la autonomía y después por la independencia.

 Con el restablecimiento de la Constitución española en 1820, siguen las elecciones en las que los autonomistas obtienen el control prácticamente de todos los ayuntamientos, diputaciones provinciales y diputados novohispanos a las Cortes.[6]

Los diputados a las Cortes de 1820

En 1820 los autonomistas siguen dos caminos para lograr el autogobierno: en las Cortes proponen formar un imperio confederal y en la Nueva España un gobierno alterno. Dos procesos en ambos lados del Atlántico que se entrecruzan.

Lucas Alamán es diputado en las Cortes en 1820 representa a la provincia de Nueva Galicia (actualmente: Jalisco, San Luis Potosí, Nayarit, Sonora, Sinaloa).

Es probable que los diputados novohispanos, todos ellos autonomistas, al embarcarse en el Puerto de Veracruz supieran que Agustín de Iturbide conspiraba en favor de la independencia. Lucas Alamán en su Historia de Méjico relata que en ese puerto se le acercó el también diputado Juan N. Gómez Navarrete —representante de Michoacán y amigo de lturbide— para darle a conocer que el militar contaba con un plan, que consistía en proclamar la independencia y establecer un congreso.

Francisco Fagoaga en 1820 es diputado en las Cortes por la provincia de México. Se une a la labor de Miguel Ramos Arizpe para defender la "cuestión americana", que demanda mayor representación, libre comercio y la abolición de monopolios.

En Madrid en las Cortes se forma una comisión especial para tratar el movimiento independentista novohispano en el que participan funcionarios de gobierno como Juan O 'Donojú, recién nombrado mariscal de campo y jefe político (de Nueva España.

El 24 de junio la comisión declara que no tiene facultades para resolver el asunto. Los diputados de inmediato restructuran su plan y al día siguiente, el 25 de junio incorporan a toda la América española, pues requieren de su apoyo y su voto.

En junio de 1820 el diputado por Michoacán, José Mariano Michelena, propuso en las Cortes transformar el Imperio español en una nación confederada.

El diputado José Mariano Michelena propone a Las Cortes que el Nuevo Mundo debe dividirse en tres reinos: Nueva España y Guatemala; Nueva Granada y las provincias de Tierra Firme, y Perú, Chile y Buenos Aires. Cada reino con su gobierno propio y sus cortes, se regirían con la Constitución de 1812. Para presidir cada región, el rey nombraría a un príncipe español. España y los reinos americanos mantendrían estrechas relaciones comerciales, diplomáticas y de defensa, y los nuevos reinos deberían contribuir con el pago de la deuda externa de España.

 

Miguel de Ramos Arizpe fue diputado por Coahuila en las Cortes de Cádiz en 1810 y firmó la Constitución de Cádiz de 1812. En 1814 con el restablecimiento del absolutismo, fue acusado de traición al rey, y encarcelado en Madrid y después preso en el monasterio cartujo de Porta Coeli en Valencia.  En 1820 es liberado por el movimiento popular liberal y regresa como diputado a las Cortes Españolas en 1820.

 

 

 

José Miguel Ramos Arizpe y José María Couto presentan una segunda propuesta. A diferencia de la de Michelena, sólo incluye a la Nueva España, no requiere del nombramiento de un príncipe español para el gobierno y propone vínculos más estrechos con la madre patria al solicitar que algunos diputados de la legislatura americana desempeñen funciones también en el parlamento español. Ninguna de estas propuestas obtiene la aprobación de las Cortes.[7]

La monarquía compuesta

Los proyectos de Michelena, Ramos Arizpe y Couto descansan en la monarquía compuesta, concepto clave que conviene explicar tanto para comprender la cultura política de los autonomistas como el horizonte confederal que dominará en México durante la primera mitad del siglo XIX. Es una forma de gobierno en la que los estados europeos se formaron con varios países bajo una misma corona, que gobernaba los territorios como reinos separados de acuerdo a sus tradiciones locales y legales.[8]

En España la monarquía compuesta comenzó con la Reconquista y la unión dinástica derivada del matrimonio de los Reyes Católicos -Isabel de Castilla y Fernando de Aragón- que dio forma a una confederación. Por lo tanto, cada reino mantuvo sus libertades y leyes, incluyendo sus propias administraciones, sistemas monetarios, formas de tributación y fronteras. La clave del buen gobierno estaba en la consulta y negociación entre los funcionarios del Estado central y cada territorio, y con los representantes de las ciudades y diversos sectores sociales.

Este mismo modelo se trasplantó a la Nueva España y, con él la representación de Antiguo Régimen se trasladó a las Indias tanto a la en la república de españoles y como en la de indios, asegurando formas de representación y una relativa autonomía.

En el siglo XVII los criollos dominaron el gobierno local, pues controlaban los cabildos de las capitales virreinales, las audiencias y las capitales de las regiones fronterizas, ejercieron el derecho de gobernar y representar a sus regiones. Además, la venta de cargos sirvió de mecanismo de representación en las Cortes.

En el siglo XVIII los monarcas implementaron las reformas borbónicas, que debilitaron la representación de las ciudades mientras que fortalecieron la de las nuevas instituciones, en particular al Tribunal de Minería, que apoyó con cuantiosos recursos a la corona para costear las guerras en Europa. En ese contexto llegó a la ciudad de México la noticia de la invasión napoleónica a la península. 

Conforme a la tradición de la monarquía compuesta, los pueblos, las ciudades y villas actuaron y continuaron actuando como representantes de sus regiones. Entre ellos, miembros del Ayuntamiento de la ciudad de México, incluso el cura Hidalgo se levantó en 1810 en nombre de Fernando VII.  Sin embargo, el 2 de mayo de 1808 en Madrid y, más tarde, en la ciudad de México surge un nuevo actor: el pueblo como representante de una nación incipiente. Esta transformación se expresó en el primer acto de los diputados a Cortes que asumen la soberanía. Los diputados dejan de ser gestores de sus regiones y se convirtieron en representantes soberanos de la nación española. La Constitución de Cádiz termina por introducir un gobierno representativo liberal en tres niveles: el ayuntamiento constitucional, la diputación provincial y las Cortes.

1821. La respuesta de Madrid a la independencia novohispana

Mientras las propuestas de los diputados novohispanos se discuten en Las Cortes, los diputados logran sustituir al moderado virrey Juan Ruiz de Apodaca por un funcionario políticamente afín, Juan de O´Donojú, un militar liberal, masón y ministro de Guerra durante el doceañismo.

 Juan O´Donojú

El 2 de marzo O´Donojú recibe como instrucciones verificar que se jure la constitución en las villas y ciudades de Nueva España y establecer las instituciones previstas por las cortes. El gobierno liberal español supone que con ello bastará para fortalecer la lealtad de los americanos, deseosos de gozar de sus derechos. Para enfrentar a los “sediciosos” debe organizar las fuerzas de seguridad y la milicia nacional. Aunque su nombramiento es solo de jefe superior de las provincias de la diputación de Nueva España, se le faculta para intervenir en otras provincias, para organizar sus elecciones, establecer las nuevas diputaciones provinciales y proponer a los jefes políticos de cada una de ellas. En España aún se ignora que seis días antes, en Iguala, el coronel Agustín de Iturbide ha proclamado un plan de independencia.[9]

Cuando O´Donojú, sale de la península rumbo a la Nueva España parece que el gobierno madrileño pronto aprobaría el plan confederal presentado en las Cortes, por lo que su gobierno consistiría en fortalecer el orden constitucional y llevar a la práctica el proyecto autonomista.

Mientras tanto, los movimientos comuneros que se desarrollaban en España hicieron temer a las élites novohispanas que la península se incendiase con una revolución social. Fue entonces cuando los autonomistas se plantean la independencia como una forma de mantener el orden constitucional y el orden social.

El Plan de Iguala

María Ignacia Rodríguez de Velasco

En la ciudad de México los autonomistas eligen a Agustín de Iturbide, “un oficial eficiente y sin escrúpulos”, que había perdido el mando de tropa por corrupción y abuso de autoridad, pero frecuentaba las tertulias de la autonomista Güera Rodríguez.[10] A falta de jefe militares, el virrey Apodaca en noviembre de 1820 nombra a Iturbide al frente del distrito militar del sur. Sin poder lograr una solución militar, el oficial realista de nuevo cambia de bando.

En diciembre de 1820 Iturbide entra en contacto con destacadas autoridades eclesiásticas y militares del virreinato en busca de apoyo[11] y obtiene ayuda para formular un programa.[12] Promulga su plan en el pueblo de Iguala el 24 de febrero de 1821.

Documento cuidadosamente elaborado, combina el proyecto largamente discutido de una “regencia” autónoma y logra un compromiso entre los más diversos sectores sociales e intereses novohispanos. El acuerdo descansa en unos cuantos principios: la única religión tolerada será la católica, reconoce la independencia, la forma de gobierno será la monarquía constitucional y ofrece la corona del Imperio Mexicano a Fernando VII “para hallarnos con un monarca de forma y de hecho, y precaver los atentados de la ambición”. Al triunfo del pronunciamiento se formará un congreso que dará una constitución a la nueva nación, mientras tanto se mantiene en vigor la Constitución española de 1812.

El acuerdo es resguardado por el Ejército Trigarante, formado por europeos y americanos, insurgentes y realistas.

Abrazo de Acatempan entre Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero selló el fin de la guerra de independencia, pues los ejércitos enemigos se funden en uno solo para dar forma al Ejército Trigarante.

Para poner en práctica este plan, Iturbide, primero, asegura su financiamiento. En seguida, se gana el apoyo de Vicente Guerrero y su respaldo al Plan de Iguala. Alianza que se simboliza en el “Abrazo de Acatempan”. “En esencia, el coronel tránsfuga se gana al viejo insurgente al reconocer abiertamente el poder que éste ya poseía”--afirmó el historiador Jaime O. Rodríguez.[13]

La campaña militar de Iturbide al frente del Ejército Trigarante más que una serie de cruentas batallas parece un desfile militar, pues a su paso recibe muestras de adhesión y obtiene el apoyo de viejos insurgentes como Guadalupe Victoria, Ignacio López Rayón y Nicolás Bravo.[14]

Los tratados de Córdoba

Al llegar O´Donoju al puerto de Veracruz el 30 de julio de inmediato se le informa que el virrey Apodaca ha sido depuesto violentamente por el subinspector de artillería de la capital, Francisco Novella y que el Ejército Trigarante controla casi todas las plazas. El 19 de agosto, el jefe superior y capitán general sale de Veracruz y es escoltado por las tropas de Antonio López de Santa Anna a la villa de Córdoba. El 24 firma el tratado redactado por Iturbide.[15]

El tratado recupera la mayor parte de los puntos del Plan de Iguala, pero introduce una importante modificación: si ninguno de los Borbón españoles acepta la corona mexicana, el emperador será “el que cortes del imperio designasen”. El resto del documento prevé la integración de la regencia y de la junta provisional gubernativa.[16]

Convencido de que las Cortes en España han aprobado el proyecto confederal, O´Donojú insta a su gobierno a aprobar lo más pronto posible los Tratados de Córdoba. En pocas palabras, “O’Donojú, al firmar el tratado reconoce que la independencia ya era un hecho consumado.

Firma de los Tratados de Córdoba.



[1] Ávila, “Córdoba” op. cit., p. 177. 

[2] Una apretada síntesis del desarrollo del pronunciamiento puede verse en Ivana Frasquet y Manuel Chust, “Agustín de Iturbide: From the Pronunciamiento of Iguala to the Coup of 1822”, en Will Fowler (ed.), Forceful Negotiations. The Origins of the Pronunciamiento in Nineteenth-Century Mexico, University of Nebraska Press, Lincoln, 2010, pp. 22-46.

[3] Alfredo Ávila, “Córdoba, 1821, derecho, paz e independencia” en Ana Carolina Ibarra, Juan Ortiz Escamilla y Alicia Tecuanhuey, La consumación de la independencia. Nuevas interpretaciones (homenaje a Carlos Herrejón), Universidad Veracruzana-El Colegio de Michoacán-UNAM, México, 2021, pp. 179-180.vease Timothy Anna España y la Independencia de América pp. 265-266. Para una relación sucinta de las respuestas en las distintas regiones iberoamericanas véase el articulo citado de Ávila.

[4] Para mayores detalles véase Rodríguez, Nacionalismo y ciudadanía en México, 1808-1825” (1997) y “Nosotros somos ahora los verdaderos españoles” (2010).ojo

[5]  Rodríguez (1997) indica que entre los signatarios del Acta de Independencia que habían sido autonomistas se encuentra a Juan Francisco de Azcárate, el marqués de San Juan de Rayas, Francisco Manuel Sánchez de Tagle, Juan Bautista Raz y Guzmán, José Miguel Guridi y Alcocer y José María Fagoaga. Es posible afirmar que estos potentados pertenecían a la nobleza mexicana del siglo XVIII, el origen de su riqueza estaba en sus inversiones mineras y controlaban el comercio interoceánico. Véase también Luna Argudín, 1997. Ojo

[6] Una revisión crítica a la categoría analítica “los autonomistas” propuesta por Jaime E. Rodriguez es el de Alfredo Ávila, “¿Autonomía o independencia? Construcciones historiográficas”, en Pilar Cagiao Vila y José María Portillo Valdés (coords.), Entre Imperio y naciones: Iberoamérica y el Caribe en torno a 1810, pp. 99-118. Ojo

[7] Rodríguez (1993a) ofrece una apretada síntesis de las distintas propuestas que se plantaron a la corona a fines del siglo XVIII. Ojo Sobre las propuestas confederales a las Cortes véase también y Fresquet y Chust, op. cit.

[8] La “monarquía compuesta” (composite monarchy) es una categoría histórica introducida por Koenigsberger, (1978, 1989).

[9] Ávila, op. cit, pp. 187-188.

[10] Rodríguez, 1993a, p. 292. El papel atribuido a la “Güera Rodríguez” ha sido revisado por Silvia Marina Arrom, La Güera Rodríguez. Mito y mujer, pp. 75-84. Ojo

[11] Entre los eclesiásticos a los que Iturbide escribió estaban Pedro José de Fonte, recién consagrado arzobispo de México; Antonio Pérez, obispo de Puebla; Juan Cruz Ruiz Cabañas, obispo de Guadalajara, y a Miguel Bataller, oidor de la Audiencia de México. Entre los oficiales del ejército a los que acudió Iturbide destacan: Pedro Celestino Negrete, José de la Cruz, Luis Quintanar, Domingo Luaces, Anastasio Bustamante, Luis Cortázar, Antonio Flon y Juan de Horbegoso.

[12] Para la discusión sobre la participación de Iturbide en la conspiración de la Profesa, véase Rodríguez, 1993a, p. 290, n. 73. Ojo

[13] Rodríguez, “La transición de colonia a nación: Nueva España, 1820-1821”, op. cit., p. 303.

[14] Rodriguez “La transición de colonia a nación: Nueva España, 1820-1821” (op. cit. buscó explicar por qué la emancipación novohispana en 1821 resultó una tarea relativamente sencilla.

[15] Ávila, “Córdoba 1821”, op. cit., pp. 192-193. Con base en variados testimonios, Jaime Del Arenal Fenochio brinda una minuciosa descripción de los primeros encuentros de Iturbide y O´´Donojú y los motivos que llevaron al Jefe Político Superior a firmar los Tratados de Córdoba en “Una nueva lectura del Tratado de Córdoba”, pp. 122-139.

[16]  Ávila, “Córdoba 1821”, op. cit., p. 196.



Escribir y argumentar

Capítulo10. La reseña crítica (Cont.)

Maria Luna Argudín 

Cómo producir una reseña crítica

a)    inicia tu réplica exponiendo tu punto de vista sobre el texto;

b)     escribe la tesis de la autora y su objetivo;

c)     replica discutiendo brevemente la argumentación (señala cada una de las ideas principales e indica cómo las fundamenta con evidencias, ejemplos y explicaciones). Recuerda que al replicar la argumentación debes apoyar tu propio punto de vista sobre el texto.

d)    Si lo deseas puedes analizar la voz de la autora y el tono y estilo que emplea.

 Es común que los autores concluyan su texto retomando su tesis. En tu réplica evalúa la conclusión de la autora y cierra tu texto retomando tu punto de vista. Recuerda que no debes aportar nuevas evidencias ni abrir nuevos temas.

En el ejercicio anterior abordaste la reseña crítica como una réplica, que se centra en tu punto de vista, a continuación se ofrecen otras vías.

 

Cuatro son las operaciones principales para escribir una reseña crítica:

 

Identificar

·      el tema del texto a reseñar;

·      la tesis del texto;

·      las ideas principales o argumentos del texto;

·      la tesis que tú, como reseñista, sostienes.

 

Describir. Recuerda que las posibles entradas pueden ser

·      ¿Quién es el autor?

·      ¿Qué importancia tiene el problema que aborda el texto?

·      ¿Cuáles son las principales aportaciones que hace el texto a la disciplina?

 

Resumir el contenido del texto.

En las reseñas de libros expositivos o argumentativos es común que el reseñista, en lugar de resumir el contenido, solo indique cómo está construido el libro, esto es, las partes en que se divide.

 

Opinar valorando las aportaciones.

Aunque estos son los pasos para analizar el texto, ésta no es la estructura que organizará tu reseña. Si utilizaras estos pasos como estructura de tu texto es muy probable que el producto final fuera una reseña rígida y poco atractiva.

 

La extensión de la reseña crítica

La extensión de este género discursivo es sumamente variable; hay reseñas breves como las que se reproducen en este libro, pero la extensión media en las revistas especializadas es de cinco cuartillas. Algunas revistas académicas que brindan profundos análisis de las publicaciones recientes ofrecen hasta 15 cuartillas a los reseñistas, e incluso pueden ser mucho más largas, como las que imprime la revista The New York Review of Books.  

 

T.4 Cómo elaborar un esquema de una reseña crítica

1. Para elaborar un esquema, genera ideas. Escribe en tu cuaderno, durante siete minutos, todo lo que te venga a la mente sobre el texto. Por el momento no te preocupes por la estructura ni por el uso correcto del lenguaje.

2. Transcurridos los siete minutos, elige las mejores oraciones que hayas escrito para distribuirlas en el esquema de redacción. Apóyate en la siguiente guía.

 

T5[Guía para elaborar un esquema de reseña crítica

Intención comunicativa:

Establece tu intención comunicativa:

 

Adecuación

Establece el público al que te diriges.

Me dirijo a .

De acuerdo con el público al que te diriges decide si escribirás con un sujeto borrado o desarrollarás tu propia voz.

 

Coherencia

 

Escribe el tema:

 

Escribe el título:

 

Escribe la tesis:

Introducción

 Decide que desatacarás en el párrafo inicial: 
a) el tema y su importancia,
b) el autor y su trayectoria, o 
c) las aportaciones que el texto hace a la disciplina. 

 

Resume el contenido del texto.

Escribe no más de cinco oraciones.

El cuerpo de la reseña

Entre las oraciones que escribiste en la lluvia de ideas elige las que puedan servirte de argumentos a desarrollar.

Redáctalas como oraciones tema. Cada una de ellas será la oración inicial de un párrafo. 

1.    Oración-tema.

Fundamenta con argumentos de autoridad.

Por el momento no es indispensable que escribas la cita textual; indica la idea general. 

 

 

2.    Oración-tema:

Fundamenta con argumentos de autoridad.

 

 

3.    Oración-tema:

Fundamenta con argumentos de autoridad.

 

Conclusión

Elige una o varias oraciones que reiteren la tesis.

 

 

Recuerda que una oración-tema es una idea principal escrita como afirmación. Pregúntate: ¿Qué quiero probar en este párrafo? Tu respuesta es una oración- tema.

 

 Autoevaluación

_____ ¿El título es atractivo?

_____ ¿La tesis es clara?

_____ ¿La tesis es interesante?

_____ ¿Cada argumento desarrolla la tesis?

_____ ¿Los tres párrafos del cuerpo de la reseña en los que discutes los argumentos inician con una oración-tema?

_____ ¿La redacción es clara y precisa?

 

Revisión por pares

1. Intercambia con un compañero tu borrador. Comenta con tu compañero qué es lo que sugieres mejorar y cómo lo mejorarías. Escucha las sugerencias de tu compañero. Sugiere a tu compañero cómo mejorar su borrador. 

2. Valora las sugerencias de tu compañero, e introduce las correcciones pertinentes.

 La opinión fundamentada 

El mayor reto al escribir una reseña crítica es entrelazar la descripción del contenido del texto original con las opiniones del reseñista.

La reseña crítica evalúa las aportaciones que hace el autor y devela cómo está construido el texto que reseña. Descubre cómo lo hacen otros autores, antes de que redactes el borrador de tu propia reseña.

Ejercicio 4.

Apóyate en la siguiente guía para redactar el borrador de la reseña.

 

Guía para elaborar un borrador de reseña critica

Intención comunicativa:

Establece tu intención comunicativa:

 

Adecuación

Establece el público al que te diriges.

Me dirijo a

Coherencia

Tema:

 

Título:

El título atrapa la atención del lector e indica el tema.

Revisa el título y, si es necesario, reescríbelo.

Tesis:

 

Referencia completa del texto:

Autor, título, editorial, ciudad de publicación, año.

Recuerda escribir el título con letra cursiva o subrayarlo.

 

 

1. Inicia redactando el cuerpo de la reseña.

2. Desarrolla cada párrafo por separado.

3. Recuerda cómo escribir un buen párrafo demostrativo.

 

Los principales elementos de un párrafo demostrativo son:

·      Un argumento redactado como oración-tema que exprese tu posición.

·      Como evidencia, usa breves citas del texto que ilustren el argumento.

·      Análisis de la evidencia.

·      Un par de oraciones de conclusión o cierre.

 

4. No olvides hacer transiciones entre párrafos para conectarlos y lograr un texto cohesionado. Hay dos formas de hacerlo: 
·         Usa conectores lógicos. 
·          Enfatiza la idea principal del párrafo usando otras palabras (sinónimos). Esta será tu oración de cierre del párrafo. 

 

 La introducción

Cómo escribir una introducción

En los textos expositivos y demostrativos –como lo es la reseña crítica– la introducción es una guía para el lector que debe responder a tres preguntas clave:

·         ¿Qué?

·         ¿Por qué?

·         ¿Cómo?

La introducción es la primera impresión que tiene el lector de tu texto. Se puede escribir al iniciar un texto o al concluir el cuerpo de la reseña.

 

Escribe en tu cuaderno el primer párrafo de la reseña. Apóyate en la siguiente guía.

 

Guía para escribir la introducción de la reseña

¿Qué? 

Asegúrate de que en el primer párrafo indiques al lector de qué trata la reseña señalando el nombre y título del texto.

¿Qué quieres demostrar?

Señala tu argumento principal.

¿Por qué?

Por qué el texto que reseñas puede ser importante para el lector.

¿Cómo?

¿Cómo vas a desarrollar la reseña?

Indica al lector los argumentos que desarrollarás. Así, el lector tendrá una idea inicial del conjunto del texto.

Para enfatizar las ideas principales de cada párrafo redacta con oraciones simples.

Nota que en un texto breve no es necesario escribir en la introducción los argumentos que se desarrollarán, pero redactarlos te será útil al escribir la conclusión.

En un ensayo de cinco párrafos, con uno inicial para la introducción y uno final para las conclusiones, desarrollarás tres argumentos.

 

Ejercicio 5.

Lee las siguientes reseñas breves. Pon especial atención en

a) la manera en que buscan atrapar la atención del lector.

b) en qué aspecto se centra la introducción de las reseñas: en el autor, en el problema que aborda o en las aportaciones del texto a la disciplina.

 

El discreto encanto de las partículas elementales

Arturo Menchaca Rocha

La búsqueda de los constituyentes primarios de la naturaleza ha ocupado el estudio científico durante siglos. A partir del siglo xx surgieron nombres singulares como quark, leptón, hadrón y la llamada “partícula de Dios” o el bosón de Higgs, además de conceptos como materia oscura, bariogénesis y teoría de cuerdas. A decir del autor, la intuición de que existen partículas más simples y menores en número que las conocidas actualmente es una idea meramente estética que representa el punto de contacto más extraordinario entre la ciencia y el arte.

Arturo Menchaca Rocha estudió Física en la UNAM y el doctorado en física nuclear en la Universidad de Oxford. Sus áreas de especialidad son los mecanismos de reacción entre núcleos complejos, la detección de partículas cargadas y la simulación hidrodinámica de reacciones nucleares.

 

En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, núm. 563, noviembre de 2017.

 

De América a Europa. Cuando los indígenas descubrieron el Viejo Mundo (1493-1892)

Eric Taladoire

1492, el año del encuentro entre el Viejo y el Nuevo mundos es un parteaguas en la historia, y estudiar sus consecuencias culturales, morales y políticas es fundamental para conocer la configuración del mundo moderno. Así, el autor busca analizar el choque entre la cultura americana y la europea desde un enfoque poco abordado: la experiencia de los nativos americanos que fueron llevados a Europa. En comparación con los relatos y las relaciones de los ya famosos cronistas sobre sus impresiones del Nuevo Mundo y sus pobladores, son muy pocos los escritos y testimonios directos de indígenas viajeros. Por ello la mayoría de las fuentes documentales utilizadas en esta obra son los testimonies de cronistas que, en la travesía trasatlántica, tuvieron la posibilidad de escuchar las impresiones y experiencias de quienes fueron trasladados hacia diversas ciudades de Europa. La presente obra aporta importantes elementos para estudiar la Conquista y la Colonia al enfatizar la experiencia de los nativos americanos en el Viejo Continente.

 

En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, núm. 563, noviembre de 2017.

 

Gonzalo Rojas. Iconografía

Fabienne Bradu

Gonzalo Rojas es uno de los exponentes más destacados de la poesía hispanoamericana del siglo xx. Su obra, enmarcada en la tradición continuadora de las vanguardias literarias latinoamericanas, le hizo merecedor del Premio Cervantes en 2003. Durante 2017 —en el marco del primer centenario de su nacimiento— continúa la celebración de actividades en su honor en distintos países, y a ellas se suma la publicación de esta iconografía a cargo de Fabienne Bradu, autora de El volcán y el sosiego. Una biografía de Gonzalo Rojas, publicada por el FCE en 2016, y Rodrigo Tomás Rojas MacKenzie, hijo del gran poeta chileno. Cada imagen incluida en esta colección nos muestra a un hombre que defendió siempre la belleza de la vida y reivindicó en versos deslumbrantes el goce de los sentidos como razón válida de la existencia humana.

En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, No. 563, noviembre de 2017.

 

Introducción

 El párrafo inicial puede comenzar con  
a) el tema y su importancia
b) el autor y su trayectoria o 
c) las aportaciones que el texto hace a la disciplina. 

 

Resume el contenido del texto.

Escribe no más de cinco oraciones.

 

Revisa tu trabajo

Indica tus logros con una , si es necesario, corrige.

_____ ¿Cada párrafo inicia con una oración-tema?

_____ ¿Cada oración- tema se fundamenta a lo largo del párrafo con explicaciones o ejemplos?

_____ ¿Cada párrafo cuenta con una oración de cierre?

_____ ¿Los párrafos están cohesionados entre sí?

_____ ¿Usé al menos un conector lógico para lograr un texto cohesionado?

_____ ¿Suprimí reiteraciones innecesarias?

 

Las conclusiones

Escribir el párrafo de conclusiones no es una tarea sencilla, porque no puedes usar las mismas palabras que utilizaste en la introducción ni en las oraciones-tema. Requiere una buena dosis de creatividad. Apóyate en la siguiente guía.

 

Guía para escribir el párrafo de conclusiones

Conectores lógicos que anuncian al lector que se ha llegado al final de la explicación.

Los siguientes conectores lógicos pueden ayudarte a iniciar el párrafo de conclusiones:

En breve, En pocas palabras, En conclusión, En síntesis, En resumen,

El argumento principal

Reescribe tu argumento

 

 

a) Localiza en la introducción el argumento principal.

 

 

b) Escribe el argumento principal con otras palabras.

 

c) Cambia la estructura de la oración.

Las ideas principales del cuerpo del texto

Recuerda al lector la idea principal de cada párrafo

 

 

 

 

.

En las conclusiones no escribas las ideas principales por separado, como lo hiciste en la introducción. Por el contrario, escribe las tres ideas principales en una sola oración compuesta.

Aquí puedes usar oraciones subordinadas para hacer más conciso el párrafo.

Proyecciones a futuro

Es frecuente que en las conclusiones los autores hagan proyecciones a futuro.

Señalan las nuevas líneas de investigación que se abren, las tendencias que apuntan al futuro, las medidas que proponen y hacen recomendaciones para corregir problemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Para recordar las diferencias ente oraciones simples, coordinadas y subordinadas consulta en línea Oraciones subordinadas para repasar-UNAM en http://objetos.unam.mx/literatura/oracionesSubordinadasRepasar/index.html [consulta del 23 de noviembre de 2021]-

 

 Ejercicio 7

Revisa y corrige tu texto

1.  Lee cuidadosamente tu reseña y asegúrate de que cada argumento está expresado claramente.

2.  Si alguna oración o párrafo no está claramente redactado, reescríbelo.

3.  Suprime repeticiones. Es común que para destacar un argumento se repita la idea; mejor explica por qué es importante, en lugar de decirlo de nuevo.

4.  Revisa la fundamentación de tus argumentos y que las citas textuales estén escritas correctamente.

5.     Asegúrate de que el texto esté redactado con claridad.

6.     Corrige errores de acentuación y puntuación.

7.     Pasa en limpio el borrador de tu reseña.

 


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