Semana 2. La consolidación de la independencia
En la
sesión anterior vimos que la invasión napoleónica en 1808 a la península
española precipitó la crisis de la monarquía hispánica. En ausencia del rey
-que fue hecho prisionero de Napoleón- se reunieron las Cortes con diputados
americanos y peninsulares y dieron forma a la Constitución de Cádiz en 1812. Los
seguidores de Miguel Hidalgo y Costilla dieron forma a la Constitución de
Apatzingán, inspirada en la española, pero nunca entró en vigor. El sistema
representativo liberal duró solo dos años. En 1814 Fernando VII restableció la
monarquía absolutista en la península y en América.
En esta sesión veremos que en el periodo de 1808 a 1821, los liberales
de España y Nueva España colaboraron con la finalidad de transformar la
monarquía compuesta española (composite monarchy) en un Estado nacional
moderno confederado., realidad que permitió el tránsito a una república federal
en 1824.
El retorno al régimen constitucional
Al comenzar 1820 las provincias de Rio de la Plata son independientes y sus ejércitos amenazan el Perú. Simón Bolívar controla enormes regiones de Nueva Granada y avanza hacia Caracas. En contraste, Centroamérica, el Caribe y La Nueva España se mantienen leales a Fernando VII.[1]
En Cádiz,
Rafael Riego, un teniente que debía embarcarse para sofocar a los sublevados en
Río de la Plata, el 1 de enero de 1820 se pronuncia con su batallón exigiendo
se restablezca la constitución española de 1812. Los levantamientos se extienden
por la península y varias ciudades
--como en 1808-- forman juntas soberanas que proclaman la Constitución.[2]
El Palacio
Real de Madrid es rodeado por una gran multitud el 7 de marzo de 1820, esa
misma noche Fernando VII jura la carta gaditana. Tres días después, promulga el
Manifiesto del rey a la Nación española en el que afirma “Marchemos
francamente, y yo el primero, por la senda constitucional”. El movimiento liberal ha triunfado. Es
indispensable y urgente reestablecer las instituciones constitucionales en la
península y en América.
En abril de 1820 las autoridades metropolitanas
comunican a virreyes y capitanes generales que promulguen la constitución
gaditana y se reestablezcan las instituciones que de ella derivan. La proclama
del rey a sus súbditos americanos La proclama se acompaña de instrucciones
reservadas que ordenan a las autoridades un cese del fuego unilateral y buscar
una tregua con los rebeldes, a los que se les ofrecerá mantener el mando de sus
provincias, pero subordinadas a las autoridades españolas. Esta orden reconoce
a Simón Bolívar y a Bernardo O´Higgins como gobernantes de regiones independientes.[3]
Elección a Cortes. Una escuela política
Al restablecerse la Constitución de
inmediato se sigue el proceso electoral para elegir a los distintos cargos de
representación popular, proceso que sirve de una auténtica escuela política en la que se mantiene ocupada
la población entre junio de 1820 y marzo de 1821, arraigando la representación liberal entre muy amplios y diversos
sectores de la población novohispana. Tras las elecciones para
elegir diputados a las Cortes, éstas quedan instaladas en julio de 1821.[4]
El proyecto autonomista
En 1814 el gobierno autoritario de Fernando VII orilló a los
liberales a la clandestinidad. Desde 1808 con la invasión napoleónica se organiza
un amplio grupo heterogéneo y clandestino, los autonomistas. Formado por la élite
novohispana son nobles, eclesiásticos, grandes magnates, sus fortunas descansan
en sus empresas mineras, comerciantes transoceánicos, profesionistas e
intelectuales, que residen principalmente en la ciudad de México.[5] Este grupo se caracteriza
por luchar por su representación, después conspiran para establecer un gobierno
propio en 1809-1810, algunos de ellos colaboran estrechamente con la
insurgencia y todos buscan el poder político en las elecciones de 1812, 1813,
1814 y 1820-1821. Es un grupo que
primero luchó por la autonomía y después por la independencia.
Con el restablecimiento de la Constitución
española en 1820, siguen las elecciones en las que los autonomistas obtienen el control
prácticamente de todos los ayuntamientos, diputaciones provinciales y diputados
novohispanos a las Cortes.[6]
Los diputados a las Cortes de 1820
En 1820 los autonomistas
siguen dos caminos para lograr el autogobierno: en las Cortes proponen formar
un imperio confederal y en la Nueva España un gobierno alterno. Dos procesos en
ambos lados del Atlántico que se entrecruzan.
Es probable que los
diputados novohispanos, todos ellos autonomistas, al embarcarse en el Puerto de
Veracruz supieran que Agustín de Iturbide conspiraba en favor de la independencia. Lucas Alamán en
su Historia de Méjico relata que en ese puerto se le acercó el también
diputado Juan N. Gómez Navarrete —representante de Michoacán y
amigo de lturbide— para darle a conocer que el militar contaba con un plan, que
consistía en proclamar la independencia y establecer un congreso.
En Madrid en las Cortes se forma una
comisión especial para tratar el movimiento independentista novohispano en el
que participan funcionarios de gobierno como Juan O 'Donojú, recién nombrado
mariscal de campo y jefe político (de Nueva España.
El 24
de junio la comisión declara que no tiene facultades para resolver el asunto.
Los diputados de inmediato restructuran su plan y al día siguiente, el 25 de
junio incorporan a toda la América española, pues requieren de su apoyo y su
voto.
El
diputado José Mariano Michelena propone a Las Cortes que el Nuevo Mundo debe
dividirse en tres reinos: Nueva España y Guatemala; Nueva Granada y las
provincias de Tierra Firme, y Perú, Chile y Buenos Aires. Cada reino con su gobierno
propio y sus cortes, se regirían con la Constitución de 1812. Para presidir
cada región, el rey nombraría a un príncipe español. España y los reinos
americanos mantendrían estrechas relaciones comerciales, diplomáticas y de defensa,
y los nuevos reinos deberían contribuir con el pago de la deuda externa de
España.
José Miguel Ramos Arizpe y José María Couto
presentan una segunda propuesta. A diferencia de la de Michelena, sólo incluye
a la Nueva España, no requiere del nombramiento de un príncipe español para el
gobierno y propone vínculos más estrechos con la madre patria al solicitar que
algunos diputados de la legislatura americana desempeñen funciones también en
el parlamento español. Ninguna de estas propuestas obtiene la aprobación de las
Cortes.[7]
La monarquía compuesta
Los
proyectos de Michelena, Ramos Arizpe y Couto descansan en la monarquía
compuesta, concepto clave que conviene explicar tanto para comprender la
cultura política de los autonomistas como el horizonte confederal que dominará
en México durante la primera mitad del siglo XIX. Es una forma de gobierno en
la que los estados europeos
se formaron con varios países bajo una misma corona, que gobernaba los
territorios como reinos separados de acuerdo a sus tradiciones locales y
legales.[8]
En
España la monarquía compuesta comenzó con la Reconquista y la unión dinástica derivada
del matrimonio de los Reyes Católicos -Isabel de Castilla y Fernando de Aragón-
que dio forma a una confederación. Por lo tanto, cada reino mantuvo sus libertades
y leyes, incluyendo sus propias administraciones, sistemas monetarios, formas
de tributación y fronteras. La clave del buen gobierno estaba en la consulta y
negociación entre los funcionarios del Estado central y cada territorio, y con
los representantes de las ciudades y diversos sectores sociales.
Este
mismo modelo se trasplantó a la Nueva España y, con él la representación de
Antiguo Régimen se trasladó a las Indias tanto a la en la república de españoles
y como en la de indios, asegurando formas de representación y una relativa autonomía.
En el
siglo XVII los criollos dominaron el gobierno local, pues controlaban los
cabildos de las capitales virreinales, las audiencias y las capitales de las
regiones fronterizas, ejercieron el derecho de gobernar y representar a sus
regiones. Además, la venta de cargos sirvió de mecanismo de representación en
las Cortes.
En el
siglo XVIII los monarcas implementaron las reformas borbónicas, que debilitaron
la representación de las ciudades mientras que fortalecieron la de las nuevas instituciones,
en particular al Tribunal de Minería, que apoyó con cuantiosos recursos a la
corona para costear las guerras en Europa. En ese contexto llegó a la ciudad de
México la noticia de la invasión napoleónica a la península.
Conforme
a la tradición de la monarquía compuesta, los pueblos, las ciudades y villas
actuaron y continuaron actuando como representantes de sus regiones. Entre
ellos, miembros del Ayuntamiento de la ciudad de México, incluso el cura
Hidalgo se levantó en 1810 en nombre de Fernando VII. Sin embargo, el 2 de mayo de 1808 en Madrid y,
más tarde, en la ciudad de México surge un nuevo actor: el pueblo como representante
de una nación incipiente. Esta transformación se expresó en el primer acto de
los diputados a Cortes que asumen la soberanía. Los diputados dejan de ser gestores
de sus regiones y se convirtieron en representantes soberanos de la nación española.
La Constitución de Cádiz termina
por introducir un gobierno representativo liberal en tres niveles: el ayuntamiento
constitucional, la diputación provincial y las Cortes.
1821. La respuesta de Madrid a la
independencia novohispana
Mientras
las propuestas de los diputados novohispanos se discuten en Las Cortes, los
diputados logran sustituir al moderado virrey Juan Ruiz de Apodaca por un
funcionario políticamente afín, Juan de O´Donojú, un militar liberal, masón y ministro
de Guerra durante el doceañismo.
El 2
de marzo O´Donojú recibe como instrucciones verificar que se jure la constitución
en las villas y ciudades de Nueva España y establecer las instituciones previstas
por las cortes. El gobierno liberal español supone que con ello bastará para
fortalecer la lealtad de los americanos, deseosos de gozar de sus derechos. Para
enfrentar a los “sediciosos” debe organizar las fuerzas de seguridad y la
milicia nacional. Aunque su nombramiento es solo de jefe superior de las
provincias de la diputación de Nueva España, se le faculta para intervenir en otras
provincias, para organizar sus elecciones, establecer las nuevas diputaciones
provinciales y proponer a los jefes políticos de cada una de ellas. En España aún
se ignora que seis días antes, en Iguala, el coronel Agustín de Iturbide ha
proclamado un plan de independencia.[9]
Cuando
O´Donojú, sale
de la península rumbo a la Nueva España parece que el gobierno madrileño
pronto aprobaría el plan confederal presentado en las Cortes, por lo que su
gobierno consistiría en fortalecer el orden constitucional y llevar a la
práctica el proyecto autonomista.
Mientras
tanto, los movimientos comuneros que se desarrollaban en España hicieron temer
a las élites novohispanas que la península se incendiase con una revolución
social. Fue entonces cuando los autonomistas se plantean la independencia como
una forma de mantener el orden constitucional y el orden social.
El Plan de Iguala
En la
ciudad de México los autonomistas eligen a Agustín de Iturbide, “un oficial
eficiente y sin escrúpulos”, que había perdido el mando de tropa por corrupción
y abuso de autoridad, pero frecuentaba las tertulias de la autonomista Güera
Rodríguez.[10]
A falta de jefe militares, el virrey Apodaca en noviembre de 1820 nombra a Iturbide
al frente del distrito militar del sur. Sin poder lograr una solución
militar, el oficial realista de nuevo cambia de bando.
En diciembre
de 1820 Iturbide entra en contacto con destacadas autoridades eclesiásticas y
militares del virreinato en busca de apoyo[11] y obtiene ayuda para
formular un programa.[12] Promulga su plan en el
pueblo de Iguala el 24 de febrero de 1821.
Documento
cuidadosamente elaborado, combina el proyecto largamente discutido de una “regencia”
autónoma y logra un compromiso entre
los más diversos sectores sociales e intereses novohispanos. El acuerdo
descansa en unos cuantos principios: la única religión tolerada será la
católica, reconoce la independencia, la forma de gobierno será la monarquía
constitucional y ofrece la corona del Imperio Mexicano a Fernando VII “para hallarnos
con un monarca de forma y de hecho, y precaver los atentados de la ambición”. Al
triunfo del pronunciamiento se formará un congreso que dará una constitución a
la nueva nación, mientras tanto se mantiene en vigor la Constitución española
de 1812.
El acuerdo es resguardado por el Ejército
Trigarante, formado por europeos y americanos, insurgentes y realistas.
Para poner
en práctica este plan, Iturbide, primero, asegura su financiamiento. En
seguida, se gana el apoyo de Vicente Guerrero y su respaldo al Plan de Iguala.
Alianza que se simboliza en el “Abrazo de Acatempan”. “En esencia, el coronel tránsfuga se gana
al viejo insurgente al reconocer abiertamente el poder que éste ya poseía”--afirmó
el historiador Jaime O. Rodríguez.[13]
La
campaña militar de Iturbide al frente del Ejército Trigarante más que una serie
de cruentas batallas parece un desfile militar, pues a su paso recibe muestras
de adhesión y obtiene el apoyo de viejos insurgentes como Guadalupe Victoria,
Ignacio López Rayón y Nicolás Bravo.[14]
Los
tratados de Córdoba
Al
llegar O´Donoju al puerto de Veracruz el 30 de julio de inmediato se le informa
que el virrey Apodaca ha sido depuesto violentamente por el subinspector de
artillería de la capital, Francisco Novella y que el Ejército Trigarante
controla casi todas las plazas. El 19 de agosto, el jefe superior y capitán
general sale de Veracruz y es escoltado por las tropas de Antonio López de Santa
Anna a la villa de Córdoba. El 24 firma el tratado redactado por Iturbide.[15]
El
tratado recupera la mayor parte de los puntos del Plan de Iguala, pero
introduce una importante modificación: si ninguno de los Borbón españoles
acepta la corona mexicana, el emperador será “el que cortes del imperio
designasen”. El resto del documento prevé la integración de la regencia y de la
junta provisional gubernativa.[16]
Convencido
de que las Cortes en España han aprobado el proyecto confederal, O´Donojú insta
a su gobierno a aprobar lo más pronto posible los Tratados de Córdoba. En pocas
palabras, “O’Donojú, al firmar el tratado reconoce que la independencia ya era
un hecho consumado.
[1] Ávila, “Córdoba” op. cit., p.
177.
[2] Una apretada síntesis del desarrollo del
pronunciamiento puede verse en Ivana Frasquet y Manuel Chust, “Agustín de
Iturbide: From the Pronunciamiento of Iguala to the Coup of 1822”, en Will
Fowler (ed.), Forceful Negotiations. The Origins of the Pronunciamiento in
Nineteenth-Century Mexico, University of Nebraska Press, Lincoln, 2010, pp.
22-46.
[3] Alfredo Ávila, “Córdoba, 1821, derecho,
paz e independencia” en Ana Carolina Ibarra, Juan Ortiz Escamilla y Alicia
Tecuanhuey, La consumación de la independencia. Nuevas interpretaciones
(homenaje a Carlos Herrejón), Universidad Veracruzana-El Colegio de Michoacán-UNAM,
México, 2021, pp. 179-180.vease Timothy Anna España y la Independencia de
América pp. 265-266. Para una relación sucinta de las respuestas en las
distintas regiones iberoamericanas véase el articulo citado de Ávila.
[4] Para
mayores detalles véase Rodríguez, “Nacionalismo
y ciudadanía en México, 1808-1825”
(1997) y “Nosotros somos ahora los verdaderos españoles” (2010).ojo
[5]
Rodríguez (1997)
indica que entre los signatarios del Acta de Independencia que habían sido autonomistas
se encuentra a Juan Francisco de Azcárate, el marqués de San Juan de Rayas,
Francisco Manuel Sánchez de Tagle, Juan Bautista Raz y Guzmán, José Miguel
Guridi y Alcocer y José María Fagoaga. Es posible afirmar que estos potentados
pertenecían a la nobleza mexicana del siglo XVIII, el origen de su riqueza
estaba en sus inversiones mineras y controlaban el comercio interoceánico.
Véase también Luna Argudín, 1997. Ojo
[6]
Una revisión crítica a la categoría analítica “los autonomistas” propuesta por
Jaime E. Rodriguez es el de Alfredo Ávila, “¿Autonomía o independencia?
Construcciones historiográficas”, en Pilar Cagiao Vila y José María Portillo
Valdés (coords.), Entre Imperio y naciones: Iberoamérica y el Caribe en
torno a 1810, pp. 99-118. Ojo
[7] Rodríguez (1993a) ofrece una apretada
síntesis de las distintas propuestas que se plantaron a la corona a fines del
siglo XVIII. Ojo Sobre las propuestas confederales a las Cortes véase también y
Fresquet y Chust, op. cit.
[8] La
“monarquía compuesta” (composite monarchy) es una categoría histórica introducida por Koenigsberger,
(1978, 1989).
[9] Ávila, op. cit, pp. 187-188.
[10] Rodríguez, 1993a, p. 292. El papel atribuido
a la “Güera Rodríguez” ha sido revisado por Silvia Marina Arrom, La
Güera Rodríguez. Mito y mujer, pp. 75-84. Ojo
[11] Entre los eclesiásticos a los que
Iturbide escribió estaban Pedro José de Fonte, recién consagrado arzobispo de
México; Antonio Pérez, obispo de Puebla; Juan Cruz Ruiz Cabañas, obispo de
Guadalajara, y a Miguel Bataller, oidor de la Audiencia de México. Entre los
oficiales del ejército a los que acudió Iturbide destacan: Pedro Celestino
Negrete, José de la Cruz, Luis Quintanar, Domingo Luaces, Anastasio Bustamante,
Luis Cortázar, Antonio Flon y Juan de Horbegoso.
[12] Para la discusión sobre la
participación de Iturbide en la conspiración de la Profesa, véase Rodríguez,
1993a, p. 290, n. 73. Ojo
[13] Rodríguez, “La transición de colonia a
nación: Nueva España, 1820-1821”, op. cit., p. 303.
[14] Rodriguez “La transición de colonia a
nación: Nueva España, 1820-1821” (op. cit. buscó explicar por qué
la emancipación novohispana en 1821 resultó una tarea relativamente sencilla.
[15] Ávila, “Córdoba 1821”, op. cit.,
pp. 192-193. Con base en variados testimonios, Jaime Del Arenal Fenochio brinda
una minuciosa descripción de los primeros encuentros de Iturbide y O´´Donojú y
los motivos que llevaron al Jefe Político Superior a firmar los Tratados de Córdoba
en “Una nueva lectura del Tratado de Córdoba”, pp. 122-139.
[16] Ávila,
“Córdoba 1821”, op. cit., p. 196.
Escribir y argumentar
Capítulo10. La reseña crítica (Cont.)
Maria Luna Argudín
Cómo
producir una reseña crítica
a)
inicia tu réplica exponiendo
tu punto de vista sobre el texto;
b)
escribe la tesis de la autora y su objetivo;
c)
replica
discutiendo brevemente la argumentación (señala cada una de las ideas
principales e indica cómo las fundamenta con evidencias, ejemplos y
explicaciones). Recuerda que al replicar la argumentación debes apoyar tu
propio punto de vista sobre el texto.
d)
Si
lo deseas puedes analizar la voz de la autora y el tono y estilo que emplea.
Es común que los autores concluyan su texto
retomando su tesis. En tu réplica evalúa la conclusión de la autora y cierra tu
texto retomando tu punto de vista. Recuerda que no debes aportar nuevas evidencias
ni abrir nuevos temas.
En el ejercicio anterior abordaste la
reseña crítica como una réplica, que se centra en tu punto de vista, a
continuación se ofrecen otras vías.
Cuatro
son las operaciones principales para escribir una reseña crítica:
Identificar
· el tema del texto a reseñar;
· la tesis del texto;
· las ideas principales o argumentos del texto;
· la tesis que tú, como reseñista, sostienes.
Describir.
Recuerda que las posibles entradas pueden ser
·
¿Quién
es el autor?
·
¿Qué
importancia tiene el problema que aborda el texto?
·
¿Cuáles
son las principales aportaciones que hace el texto a la disciplina?
Resumir el contenido del texto.
En las reseñas de libros
expositivos o argumentativos es común que el reseñista, en lugar de resumir el
contenido, solo indique cómo está construido el libro, esto es, las partes en
que se divide.
Opinar valorando las aportaciones.
Aunque
estos son los pasos para analizar el texto, ésta no es la estructura que
organizará tu reseña. Si utilizaras estos pasos como estructura de tu texto es
muy probable que el producto final fuera una reseña rígida y poco atractiva.
La extensión de la reseña crítica
T.4 Cómo
elaborar un esquema
de una reseña crítica
1. Para
elaborar un esquema, genera
ideas. Escribe en tu cuaderno, durante siete minutos, todo lo que
te venga a la mente sobre
el texto. Por
el momento no te preocupes por la estructura ni por el uso
correcto del lenguaje.
2. Transcurridos los siete minutos, elige
las mejores oraciones que hayas escrito para distribuirlas en el esquema de redacción.
Apóyate
en la siguiente guía.
T5[Guía
para elaborar un esquema de reseña crítica
|
Intención comunicativa: |
|
|
Establece tu intención comunicativa: |
|
|
Adecuación |
|
|
Establece el público al que te diriges. |
Me dirijo a . |
|
De acuerdo con el público al que te diriges decide si
escribirás con un sujeto borrado o desarrollarás tu propia voz. |
|
|
Coherencia |
|
|
|
Escribe el tema: |
|
|
Escribe el título: |
|
|
Escribe la tesis: |
|
Introducción |
|
Decide que desatacarás en el párrafo inicial: a) el tema y su importancia, b) el autor y su trayectoria, o c) las aportaciones que el texto hace a la disciplina. |
|
|
Resume el
contenido del texto. |
Escribe no más de cinco oraciones. |
|
El cuerpo de la
reseña |
|
|
Entre las oraciones que escribiste en la lluvia de ideas elige las que
puedan servirte de argumentos a desarrollar. Redáctalas como oraciones tema. Cada una de ellas será la oración inicial
de un párrafo. |
1.
Oración-tema. |
|
Fundamenta con argumentos de autoridad. Por el momento no es indispensable que escribas la cita
textual; indica la idea general. |
|
|
|
2.
Oración-tema: |
|
Fundamenta con argumentos de autoridad. |
|
|
|
3.
Oración-tema: |
|
Fundamenta con argumentos de autoridad. |
|
|
Conclusión |
|
Elige una o varias oraciones que reiteren la tesis. |
|
Recuerda que
una oración-tema es una idea principal escrita como
afirmación. Pregúntate: ¿Qué quiero probar en este párrafo? Tu respuesta es una
oración- tema.
Autoevaluación
_____ ¿El título
es atractivo?
_____ ¿La tesis
es clara?
_____ ¿La tesis es
interesante?
_____ ¿Cada argumento
desarrolla la tesis?
_____ ¿Los tres
párrafos del cuerpo de la reseña en los que discutes los argumentos inician con
una oración-tema?
_____ ¿La
redacción es clara y precisa?
Revisión por pares
1. Intercambia
con un compañero tu borrador. Comenta con tu compañero qué es lo que sugieres
mejorar y cómo lo mejorarías. Escucha las sugerencias de tu compañero. Sugiere
a tu compañero cómo mejorar su borrador.
2. Valora las sugerencias de tu
compañero, e introduce las correcciones pertinentes.
La opinión fundamentada
El mayor reto
al escribir una reseña crítica es entrelazar la descripción del contenido del
texto original con las opiniones del reseñista.
La
reseña crítica evalúa las aportaciones que hace el autor y devela cómo está
construido el texto que reseña. Descubre cómo lo hacen otros autores, antes de
que redactes el borrador de tu propia reseña.
Ejercicio 4.
Apóyate en
la siguiente guía para redactar el borrador de la reseña.
Guía
para elaborar un borrador de reseña critica
|
Intención
comunicativa: |
|
|
Establece tu intención comunicativa: |
|
|
Adecuación |
|
|
Establece el público al que te diriges. |
Me dirijo a |
|
Coherencia |
|
|
Tema: |
|
|
Título: El título atrapa la atención del lector e indica el tema. |
Revisa el título y, si es necesario, reescríbelo. |
|
Tesis: |
|
|
Referencia
completa del texto: Autor, título,
editorial, ciudad de publicación, año. Recuerda escribir el título con letra cursiva o subrayarlo. |
|
1. Inicia redactando el cuerpo de la
reseña.
2.
Desarrolla cada párrafo por separado.
3.
Recuerda cómo escribir un buen párrafo demostrativo.
Los principales elementos de un párrafo demostrativo
son:
·
Un argumento redactado
como
oración-tema que exprese tu
posición.
·
Como evidencia, usa breves citas del texto que
ilustren el argumento.
·
Análisis de la evidencia.
·
Un par de oraciones de conclusión o cierre.
4. No olvides hacer transiciones entre párrafos para conectarlos y lograr un texto cohesionado. Hay dos formas de hacerlo: · Usa conectores lógicos.
· Enfatiza la idea principal del párrafo usando otras palabras (sinónimos). Esta será tu oración de cierre del párrafo.
La introducción
Cómo escribir una introducción
En los textos expositivos y demostrativos –como lo es la
reseña crítica– la
introducción es una guía para el lector que debe responder a tres
preguntas clave:
·
¿Qué?
·
¿Por
qué?
·
¿Cómo?
La introducción es la primera
impresión que tiene el lector de tu texto. Se puede
escribir al iniciar un texto o al concluir el cuerpo de la reseña.
Escribe en
tu cuaderno el primer párrafo de la reseña.
Apóyate en la siguiente guía.
Guía para escribir la introducción de la reseña
|
Asegúrate de que en
el primer párrafo indiques al
lector de qué trata la reseña señalando el nombre y título del texto. |
|
¿Qué quieres demostrar? Señala
tu argumento principal. |
|
¿Por
qué? Por qué el texto que reseñas
puede ser importante para el lector. |
|
¿Cómo? ¿Cómo vas a desarrollar la
reseña? Indica al lector los argumentos que
desarrollarás. Así,
el lector tendrá una idea inicial del conjunto del texto. Para enfatizar las ideas principales de cada
párrafo redacta con oraciones simples. Nota que en un texto breve
no es necesario escribir en la introducción los argumentos que se
desarrollarán, pero redactarlos te será útil al escribir la conclusión. En un ensayo de cinco párrafos, con uno inicial para la introducción y uno
final para las conclusiones, desarrollarás tres argumentos. |
Ejercicio 5.
Lee las siguientes reseñas breves. Pon
especial atención en
a) la manera en que buscan atrapar la
atención del lector.
b) en qué aspecto se centra la introducción
de las reseñas: en el autor, en el problema que aborda o en las aportaciones
del texto a la disciplina.
El discreto encanto de las partículas elementales
Arturo Menchaca Rocha
La búsqueda de los constituyentes primarios de la
naturaleza ha ocupado el estudio científico durante siglos. A partir del siglo xx surgieron nombres singulares como quark, leptón, hadrón
y la llamada “partícula de Dios” o el bosón
de Higgs, además de conceptos como materia
oscura, bariogénesis y teoría de
cuerdas. A decir del autor, la
intuición de que existen partículas más simples y menores en número que las
conocidas actualmente es una idea meramente estética que representa el punto de contacto más extraordinario
entre la ciencia y el arte.
Arturo Menchaca Rocha estudió Física en la UNAM y el doctorado en física nuclear en la Universidad de Oxford. Sus áreas de especialidad son
los mecanismos de reacción entre núcleos complejos, la detección de partículas
cargadas y la simulación hidrodinámica de reacciones nucleares.
En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, núm. 563, noviembre de 2017.
De
América a Europa. Cuando los indígenas descubrieron
el Viejo Mundo (1493-1892)
Eric Taladoire
1492, el año del encuentro entre el Viejo y el
Nuevo mundos es un parteaguas en la
historia, y estudiar sus consecuencias culturales, morales y políticas es
fundamental para conocer la configuración del mundo moderno. Así, el autor
busca analizar el choque entre la cultura americana y la europea desde un
enfoque poco abordado: la experiencia de los nativos americanos que fueron
llevados a Europa. En comparación con los relatos y las relaciones de los ya
famosos cronistas sobre sus impresiones
del Nuevo Mundo y sus pobladores,
son muy pocos los escritos y testimonios directos de indígenas viajeros. Por ello la mayoría de las fuentes
documentales utilizadas en esta obra son los
testimonies de cronistas que, en la travesía trasatlántica, tuvieron la posibilidad de escuchar las impresiones y
experiencias de quienes fueron trasladados hacia diversas ciudades de Europa.
La presente obra aporta importantes elementos para estudiar la Conquista y la Colonia al enfatizar la experiencia de los
nativos americanos en el Viejo Continente.
En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, núm. 563, noviembre de 2017.
Gonzalo Rojas. Iconografía
Fabienne Bradu
Gonzalo Rojas es uno de los exponentes más destacados de la poesía hispanoamericana del siglo xx. Su
obra, enmarcada en la tradición continuadora
de las vanguardias literarias latinoamericanas, le hizo merecedor del Premio Cervantes en 2003. Durante 2017 —en el marco del primer centenario de su nacimiento— continúa la
celebración de actividades en su honor en distintos países, y a ellas se suma
la publicación de esta iconografía a cargo de Fabienne Bradu, autora de El volcán y el sosiego. Una biografía de
Gonzalo Rojas, publicada por el FCE en 2016,
y Rodrigo Tomás Rojas
MacKenzie, hijo del gran poeta chileno. Cada imagen incluida en esta colección
nos muestra a un hombre que defendió
siempre la belleza de la vida y reivindicó en versos deslumbrantes el goce de los sentidos como razón válida de la
existencia humana.
En Fondo de Cultura Económica, La Gaceta, No. 563, noviembre de 2017.
|
Introducción |
|
El párrafo inicial puede comenzar con a) el tema y su importancia b) el autor y su trayectoria o c) las aportaciones que el texto hace a la disciplina. |
|
|
Resume el
contenido del texto. |
Escribe no más de cinco oraciones. |
Revisa tu trabajo
Indica
tus logros con una ✓, si
es necesario, corrige.
_____ ¿Cada párrafo inicia con
una oración-tema?
_____ ¿Cada oración- tema
se fundamenta a lo largo del párrafo con explicaciones o ejemplos?
_____ ¿Cada párrafo cuenta con
una oración de cierre?
_____ ¿Los párrafos están cohesionados
entre sí?
_____ ¿Usé al menos
un conector lógico para lograr un texto cohesionado?
_____ ¿Suprimí reiteraciones
innecesarias?
Las conclusiones
Escribir
el párrafo de conclusiones no es una tarea sencilla, porque no puedes usar las
mismas palabras que utilizaste en la introducción ni en las oraciones-tema.
Requiere una
buena dosis de creatividad. Apóyate en la siguiente guía.
Guía para escribir el párrafo de conclusiones
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Conectores lógicos que anuncian al lector que
se ha llegado al final
de la explicación. Los siguientes
conectores lógicos pueden ayudarte a iniciar el párrafo de conclusiones: En breve, En pocas
palabras, En conclusión, En síntesis, En resumen, |
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El
argumento principal |
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Reescribe tu argumento
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a) Localiza
en la introducción el argumento principal. |
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b) Escribe
el argumento principal con otras palabras. |
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c) Cambia
la estructura de la oración. |
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Las
ideas principales del cuerpo del texto |
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Recuerda al lector la
idea principal de cada párrafo
. |
En las conclusiones no escribas
las ideas principales por separado,
como lo hiciste en la introducción. Por el contrario, escribe las tres ideas
principales en una sola oración compuesta. Aquí puedes usar
oraciones subordinadas para hacer más conciso el párrafo. |
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Proyecciones
a futuro |
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Es frecuente que en las conclusiones
los autores hagan proyecciones a
futuro. Señalan las nuevas
líneas de investigación que se abren, las tendencias que apuntan al
futuro, las medidas que
proponen
y hacen recomendaciones para corregir problemas. |
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Para
recordar las diferencias ente oraciones simples, coordinadas y subordinadas
consulta en línea Oraciones subordinadas para repasar-UNAM en http://objetos.unam.mx/literatura/oracionesSubordinadasRepasar/index.html
[consulta del 23 de noviembre de 2021]-
Ejercicio 7
Revisa
y corrige tu texto
1.
Lee
cuidadosamente tu reseña y asegúrate de que cada argumento está expresado
claramente.
2.
Si
alguna oración o párrafo no está claramente redactado, reescríbelo.
3.
Suprime
repeticiones. Es común que para destacar un argumento se repita la idea; mejor
explica por qué es importante, en lugar de decirlo de nuevo.
4.
Revisa
la fundamentación de tus argumentos y que las citas textuales estén escritas
correctamente.
5.
Asegúrate de que el texto esté
redactado con claridad.
6.
Corrige errores de acentuación y puntuación.
7. Pasa en limpio el borrador de tu reseña.
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